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10 años, con la misma dignidad y compromiso por las transformaciones sociales y políticas que requiere el país

Centro Oriente de Colombia, 5 de agosto de 2014.

La impunidad deja intactas las estructuras que hicieron posibles los crímenes, lo que equivale a facilitar el camino para que se continúen perpetrando…Pero por encima de todo, la impunidad condiciona a la sociedad frente al futuro, haciendo que sea moldeada fundamentalmente de acuerdo a los principios, a la ideología, al modelo de ordenamiento social querido por los victimarios.

Javier Giraldo M. S.J. Ciudad de Guatemala, noviembre 20 de 1996

Nos encontramos después de 10 años, con la misma dignidad y compromiso por las transformaciones sociales y políticas que requiere el país por las cuales trabajaban los compañeros HECTOR ALIRIO MARTÍNEZ, LEONEL GOYENENECHE GOYENECHE y JORGE EDUARDO PRIETO CHAMUCERO, y que fueron las causas de su crimen.

 

Una década de impunidad y persistencia en la agresión Estatal y del capital transnacional no ha podido hacer mella en el trabajo y la lucha social que desde las comunidades a través del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia venimos adelantando en ejercicio de nuestro Plan de Equilibrio Regional nuestro Plan de Vida, hacia la construcción de ese mundo mejor posible; al contrario, continuamos avanzando, consolidándonos como región en esa lucha de resistencia y avanzada social.

El mundo imperial y la oligarquía colombiana, tienen intereses en esta región relacionados con los recursos naturales, la posición geoestratégica al ser una zona de frontera con la hermana República Bolivariana de Venezuela y por el nivel de desarrollo político organizativo de sus pobladores, razón por la cual la estrategia criminal de agresión se ha implementado en esta parte del país con mayor dureza, masacres, muertes selectivas, judicializaciones (capturas masiva y selectivas), torturas, estigmatización, desplazamientos forzados, desapariciones, etc. 

El régimen se ensañó contra los compañeros HECTOR ALIRIO MARTÍNEZ, LEONEL GOYENECHE GOYENECHE y JORGE EDUARDO PRIETO CHAMUCERO, a quienes masacró por medio del Grupo de Caballería N. 18, General Gabriel Reveiz Pizarro, al mando del Teniente Coronel LUIS FRANCISCO MEDINA CORREDOR, el 5 de agosto de 2004, en la vereda Caño Seco del municipio de Saravena Arauca, y capturando a los docenes y dirigentes sindicales MARIA RAQUEL CASTRO PÉREZ y SAMUEL MORALES FLORES, pretendiendo con ello desarticular el histórico tejido social y permitir el avance y expansión de los megaproyectos que el capital transnacional tiene en esta zona del país representado principalmente en el petróleo que corporaciones como la OXY vienen saqueando hace más de 30 años.

Desde el mismo momento de la masacre, el Estado colombiano ha implementado diferentes mecanismos de impunidad para evadir su responsabilidad en ese Crimen de Lesa Humanidad, comenzando por alterar la escena del crimen, señalar a las víctimas como guerrilleros del ELN dados de baja en combate, dejar de investigar a los determinadores o autores intelectuales del hecho, las intervenciones tendenciosas del Vicepresidente Francisco Santos, del Ministro de Defensa Jorge Alberto Uribe y de los altos mandos militares, y la forma como por los grandes medios de comunicación se hizo eco de la versión oficial.  

A pesar de su perversidad el régimen no pudo lograr su cometido debido al reconocimiento del que gozaban los compañeros asesinados, quienes encarnaban los sueños e ideales del pueblo araucano probados en tantas luchas y gestas en defensa de la vida, los derechos humanos, la permanencia en nuestro territorio, y en rechazo a la explotación, saqueo y expoliación de nuestros recursos naturales y las sistemáticas agresiones contra los pueblos ancestrales, el campesinado y los sectores populares.  

Mientras exista la necesidad de cambio, de superar este sistema basado en la explotación del hombre por el hombre que sojuzga y convierte todo cuanto existe en mercancía degradando hasta el ser humano y la naturaleza, nuestra bandera, la de ellos y la del pueblo del Centro Oriente continuará enarbolada, sus principios y valores seguirá siendo nuestra guía. 

Mientras tanto continuaremos en la lucha valerosa por la verdad, la justicia, la reparación integral y la garantía de NO repetición, frente a éste y todos los Crímenes de Lesa Humanidad perpetrados por el Estado colombiano y el capital transnacional en el Centro Oriente colombiano.

POR UNA COLOMBIA LIBRE Y SOBERANA…UNIDAD Y LUCHA!

 

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