Menu

La herida latente de las retenciones masivas

La madrugada del 12 de noviembre de 2002 el sueño de 4.000 familias de Saravena (Arauca) fue interrumpido cuando hombres del Ejército, la Policía y la Sijín llegaron a sus casas para llevarse detenidos a varios líderes sociales.

Por: Pilar Cuartas Rodríguez/ El Espectador /1 JUL 2015 – 11:21 PM

Uno de ellos, Bernardo Argüello Santos, quien para ese entonces era el secretario de la Federación de Juntas de Acción Comunal de Arauca, relata que él y sus compañeros fueron llevados al polideportivo del pueblo, donde estuvieron por ocho días mientras cabecillas paramilitares encapuchados, según él, llegaban en carros blindados y señalaban a quienes supuestamente eran colaboradores de la guerrilla.

El saldo de sospechosos fue de 47, entre los que se encontraban dirigentes del sindicato del hospital y de la Alcaldía, concejales y educadores. Fueron acusados de rebelión y trasladados a la cárcel La Picota, de Bogotá, de donde salieron 16 meses después tras una condena absolutoria. “Saravena quedó sin dirigentes, sin quien pusiera una denuncia y protestara contra los abusos. Todo esto se dio en el primer mandato de Álvaro Uribe, con la famosa zona de rehabilitación y consolidación”, sostiene Argüello.

A esa detención masiva la siguieron otras como la del 5 de marzo de 2006, siete días antes de las elecciones legislativas, cuando fueron detenidas más de 800 personas en el colegio agropecuario de Pueblo Nuevo, en Tame. Ese año, según un informe del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, fueron asesinadas 1.754 personas y 57 líderes comunales, como Leonel Goyeneche, tesorero de la Asociación de Educadores de Arauca; Alirio Martínez, de la Asociación de Campesinos, y Jorge Prieto, presidente del Sindicato de la Salud.

La victoria de Argüello sólo duró 20 días. Tras recobrar su libertad fue detenido por segunda vez por el Ejército cuando se dirigía a la sede de Asojuntas en Saravena. “Me trasladaron al batallón y ahí me entrevisté con el coronel a cargo. Me dijo que me llevaban preso de nuevo porque yo no había cambiado mi estilo. Me preguntó qué hacía en la sede de organizaciones sociales saludando a esos bandidos y que si no había cogido vergüenza. Además intentaron sobornarme para que acusara a mis compañeros, inventándome cosas, y a cambio de eso me sacarían del país con mi familia”.

Fue llevado a la cárcel de Palogordo, en Santander, donde permaneció recluido 26 meses. Una segunda sentencia absolutoria lo devolvió a su hogar. Por estos procesos judiciales, Argüello interpuso una demanda de reparación directa contra la Nación. En primera instancia le dieron la razón y le concedieron sus pretensiones, pero la decisión fue apelada por la Fiscalía. El proceso sigue en curso.

Así como Argüello, líderes comunitarios como José Murillo, quien también estuvo preso durante 36 meses, piden que en la futura comisión de la verdad, pactada en los diálogos de Cuba, el Estado reconozca su responsabilidad en estas acciones y le aclare a la sociedad araucana esas retenciones masivas.

Fuente: El Espectador.com

Me Gusta

Facebook By Weblizar Powered By Weblizar