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Un recorrido por Boyacá y Casanare en defensa de la vida

“Sobrevivimos en una región donde a muchos,  el poder ilegitimo no les ha permitido vivir. 

 A pesar de todo, defendemos la vida y el territorio, dignificando a nuestras víctimas”. “F. Laverde” 

Por: Corporación Social Para la Asesoría y Capacitación Comunitaria COSPACC.

Hablar de derechos humanos o intentar defender la vida, se ha convertido en muchas regiones y especialmente en la región Centro Oriente de Colombia, en extender una invitación a la muerte; pero que más hacemos  si el territorio nos pertenece. Los falsos  positivos en Casanare y Boyacá, no son cosas del pasado; al menos esa es la realidad que existe en aquellos suelos productivos de agua, carbón, petróleo, entre otros recursos naturales mientras los poderosos se hacen famosos por corruptos patrocinando la guerra sucia. 

El año anterior el juez segundo administrativo de descongestión de Santa Rosa de Viterbo Boyacá, fallo como muy pocas veces se atreven, mediante una sentencia, declarando responsable administrativa y contractualmente a la nación, ministerio de la defensa, Ejército Nacional, Brigada XVI, por la muerte del campesino Luis Alberto Vega Patiño. Así nos contó la viuda, con palabras entrecortadas de manera muy valiente lo que sucedió aquella vez: 

“Mi esposo era un campesino de 43 años, dedicado a la ganadería y la agricultura, Vivíamosen la vereda Ocobe, del municipio de Labranzagrande. Compartimos nuestras vidas durante veinte años. Era un hombre dedicado al hogar y a las actividades del campo, además siempre se preocupó por el bienestar de la comunidad. Nosotros  llevábamos una vida tranquila hasta cuando militares lo detuvieron sin ninguna orden  judicial, lo asesinaron y lo hicieron pasar como guerrillero muerto en combate, luego de  haber simulado un enfrentamiento”. 

Dentro de la sentencia, el juez ordeno: “como medida de reparación simbólica, la celebración de acto público en el municipio de Labranzagrande Boyacá, en el cual se le pida perdón a la familia Vega Patiño, por los hechos ocurridos el día 04 de junio de 2006 y  afirmar de manera categórica que no hay duda que el señor Luis Alberto Vega Patiño, no pertenecía a ningún grupo armado al margen de la ley”. 

COSPACC, la FCSPP y el Observatorio de Derechos Humanos y Violencia Política de Boyacá – Casanare, ante la solicitud de las víctimas para que fuéramos acompañarlas, no dudamos de la solidaridad de otras familias que han vivido dicho flagelo. De esa manera organizamos una delegación integrada por habitantes de Casanare y Boyacá, así mismo acompañantes y periodistas internacionales, para brindar el incondicional apoyo de manera colectiva. 

El 30 de enero de 2014, Luego de casi cuatro horas de viaje, llegamos hacia el mediodía al mencionado municipio, en el parque principal habían dos carpas con el logo de La Brigada XVI del Ejército Nacional, mientras uno que otro habitante presente en el pueblo, desconocía lo que estaba sucediendo; mientras tanto, miraban hacia lo alto dos helicópteros que sorpresivamente sobrevolaban el casco urbano….. de repente uno de ellos aterrizo. A los pocos minutos fue visible el incremento de presencia militar y de policía. No era para menos… caminaban en medio de la caravana fuertemente armada varios hombres, cuyos distintivos relucidos en sus hombros, se componían de jinetas, estrellas, barras y soles; otros muchos el número de años que llevan como mercenarios apostándole al diario vivir, a cambio de matar. 

A los pocos minutos, se avisó que comenzaría el acto público. Sin embargo, un capitán encargado de coordinar el espectáculo, solicito a la representante de las víctimas, garantizar que todo se hiciera bajo condiciones de serenidad y sin protestas. Pues le genero intranquilidad, ver a la delegación acompañante con pancartas y pasacalles, que señalaban a los victimarios. Fue ahí donde reafirmamos que la acción política, de denuncia pública y movilización por parte de las víctimas, se convierte en una amenaza, donde no hay presencia militar que lo supere. 

En la tarima del parque principal, se subieron ciertas personalidades… o personajes. El mayor general Ricardo Gómez nieto comandante de la octava división del Ejército Nacional, el coronel Gildardo Melo Barrera comandante de la Brigada XVI, el coronel Hernández comandante de la primera Brigada, el teniente coronel Jairo Enrique Beltrán Chacón comandante del grupo mecanizado Guías del Casanare, y por supuesto no podía faltar la secretaria privada del Gobernador de Casanare, la personera Municipal Erica Paola Peña, el alcalde y él cura párroco de Labranzagrande. 

No fue suficiente el tiempo que duro sonando el himno nacional, para que los familiares de falsos positivos y acompañantes, aseguraban en los muros de la tarima, amarrando con cabuya casi a los pies de los mencionados, varios carteles. Entre ellos uno del que se podía leer: ni muertes cuestionadas, ni errores operacionales; ejecuciones extrajudiciales y falsos positivos. La consigna estaba acompañada de una lista compuesta por veinte nombres de víctimas de falsos positivos, en los últimos años solo en Casanare. 

Seguidamente el cura párroco, invito a los presentes –entre ellos muy pocos civiles- a hacer suplicas a Dios por el perdón de los pecados, argumentando que no importa cuál  sea la causa, por la que Luis Alberto Vega Patiño, no estuviera allí presente. Corrió por nuestra mente ¿serán ellos mismos los que bendicen en nombre de Dios las armas e individuos con las que asesinan a tanto inocente?. En contraste, inmediatamente recordamos las palabras que el padre Javier Giraldo, en el marco de la peregrinación nacional al Casanare, manifestara en su homilía el Miércoles 4 de noviembre de 2009, en el parque de Chameza: “Y vivimos también con la conciencia de que la sociedad en la cual estamos sumergidos, es así y no de otra manera, gracias el exterminio de todos los que fueron expulsados violentamente de la vida. Vivir hoy día en Colombia es convivir con millones de ausencias: las ausencias de los desaparecidos; las ausencias de los ejecutados, e incluso las ausencias de los desplazados, obligados a vivir casi como muertos en vida, paralizados y silenciados por el terror”. 

Mayor general Ricardo Gómez Nieto. Comandante de la Octava división del Ejercito Nacional, con sede en Yopal CasanareY entonces tomó la palabra el general, antes de entregarle un ramo de flores a la viuda, sin ni siquiera atreverse a mirarla a los ojos, diciendo entre otras cosas: 

“Comparto el dolor que siententodos ustedes. Si bien estas palabras y cualquier otra medida de reparación no podrán aliviar su aflicción ni resarcir la tristeza, ni el dolor que los embarga por la muerte de su ser querido (…) quiero que sepan que ellas manifiestan el compromiso indeclinable de la fuerza pública para evitar que hechos como estos se repitan en el futuro (…) Quiero aprovechar esta ocasión para manifestar que la fuerza pública como defensora de los derechos humanos de nuestros conciudadanos, siempre ha estado, está y estará dispuesta a ayudar a esclarecer la verdad, frente a cualquier hecho que ponga en duda sobre su actuación. (…) De todo corazón como colombiano y militar y en nombre del señor ministro de la defensa nacional, quiero presentarles mis más sinceras disculpas y solidarizarme con el dolor de todos y cada uno de ustedes. (…) estamos trabajando decididamente por evitar la ocurrencia de estos lamentables hechos en el futuro, así como puedo testificar que la fuerza pública continuara con la firme convicción de mantener y garantizar las condiciones de libertad y democracia que el pueblo colombiano nos demanda. De manera valiente, arriesgada y acertada, otra viuda de un caso de ejecución extrajudicial por parte de la misma Brigada, con voz firme y decidida, en representación de los acompañantes, subió a la tarima por unos minutos, con un escrito en sus manos, se acercó al micrófono y mirando a sus victimarios, afirmó:

“Como familiares reconocemos la importancia de este acto. Esto es importante, pero nada de eso nos devuelve a nuestro ser querido. (…) agradecemos la presencia y solidaridad de los familiares de otras víctimas de falsos positivos ocurridos en Boyacá y Casanare, también agradecemos la presencia de periodistas y el acompañamiento de organizaciones defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales que desde el primer momento han estado con nosotros. (…) En el operativo participaron más de 20  militares. El comandante de la Brigada 16 en ese entonces el coronel HENRY WILLIAM TORRES ESCALANTE, quien hoy día es mayor general del Ejército, comandante en la jefatura de ingenieros militares. (…) La muerte de LUIS ALBERTO VEGA, como la gran mayoría de casos de ejecuciones extrajudiciales con modalidad de falsos positivos continúan en la impunidad, porque los autores materiales e intelectuales del crimen y el comandante de la Brigada de ese entonces, no han sido llevados a juicio penal, ni han sido sancionados disciplinariamente. Actualmente se encuentran en libertad e incluso continúan prestando sus servicios en el mismo Ejercito y en importantes cargos, lo que representa un peligro para la sociedad, para los familiares de las víctimas y los testigos de los hechos”. 

El acto duro veinticuatro minutos, sobresaliendo entre los asistentes el camuflado pixelado de los militares y el verde policial, claro que a pesar de ello se interpuso la manifestación valerosa de las víctimas. Acto seguido, la delegación oficial hizo procesión a un restaurante. Se escuchaba risas y susurros, observándose como se registraban, seguramente en las fotos de los recuerdos. Al otro lado en la otra esquina, estaban las víctimas, limpiando sus lágrimas entre si y mirando con impotencia la cruda realidad, que por fortuna les ha permitido organizarse, conocerse, admirarse y peregrinar en solidaridad con ellos mismos, dignificando la memoria de quienes les arrebataron. 

Y entonces nosotros nos preguntamos, queriendo encontrar respuestas: ¿Realmente es un acto de reparación simbólica lo que hicieron los victimarios, o se trata con su presencia desbordada e intimidatoria, en un acto de revictimización?. ¿Podrán ser sinceras las expresiones de disculpas públicas y pedir perdón por parte de los generales, mientras se afirme con vos de mando, que en representación de la ley seguirán matando, para garantizar las libertades y defender los derechos humanos?. ¿Serán las víctimas quienes deben decidir, de qué manera deben ser y que deben contener este tipo de actos? 

En fin, son muchas las inquietudes que nos seguirán surgiendo, cuando se habla de tiempos de paz e incluso de post-conflicto; mientras generales de la república, hablan de hacer mafias para denunciar a la Fiscalía y borrar cualquier acción, que intente investigar y esclarecer los crímenes de Estado. 

Queda claro que si bien los altos oficiales manifiestan su intención de evitar este tipo de hechos en un futuro…. ¿entonces mientras tanto que se está haciendo en el presente?. 

Lo que si es cierto, es que nos toca seguir luchando de manera organizada caracterizándonos por la solidaridad y la conciencia política; exigiendo implacablemente verdad justicia, Reparación integral, garantías de no repetición y castigo a todos los responsables. 

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